En 1602, la ciudad de San Bernardo, Portugal, era frecuentada por viajeros que venían desde el puerto de Santos, el valle de Paraíba y muchos otros lugares. Cuenta la leyenda que una mujer llamada Sallani Mustari vivió ahí, y todo el mundo decía que era una bruja, ya que muchas personas se desvanecieron cuando ella no estaba en casa, y veían extraños líquidos, macetas con cosas muy anormales en los estantes de su casa. Pero sobre todo por un gran y extraño libro y de un gigantesco caldero que tenía.

La leyenda de la bruja de San Bernardo

Varias personas juraban que vieron a un niño de unos 8 años ser descuartizado vivo y sus trozos de su cuerpo ser tirados en el caldero, mientras Sallani decía palabras en una lengua muy extraña, además de fuertes y pesadas risotadas. En su pequeño “jardín” de plantas desconocidas crecían, muchas frutas de horrible olor y apariencia. Hasta que un día, la gente del pueblo, disgustados con tal brutalidad, decidieron llamar la atención del Gobierno y amenazaron con enviar también cartas a Portugal, pidiendo el arresto o la muerte de Sallani.

Conseguido el 10/31/1605 su muerte en la plaza pública, con un ahorcamiento seguido de despiece y quema el cuerpo junto con sus pertenencias. Las cenizas fueron lanzadas en su casa, y luego todo fue quemado. Desde ese día, los aldeanos nunca estuvieron tranquilos, siempre escucharon gritos y veían como ellos decían, espíritus y fantasmas, e incluso la risa igual de ruidosa y escandalosa de la bruja.

En el lugar de la casa se construyó un lugar de ayuda a los viajeros, que más tarde sería uno de los primeros hospitales de San Bernardo, es así como esta leyenda de terror de brujas ha llegado a su fin


¿Por qué nos gustan los cuentos de terror espeluznantes?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *